domingo, 18 de julio de 2010

¿Cómo recoger información de los textos? by Ben Yábar

Un debate muy extendido en los circulos de estudios ha sido si uno debe o no subrayar un libro o texto. Particularmente soy un convencido de que uno si debe usar el lápiz o lapicero para poner la marca o signo, que considere necesario en su libro, y remarco literalmente en su libro, no en el de la biblioteca o en el ajeno. La razón  del  subrayarlo, es que ante la inperfecta duración de la memoria humana, es mil veces preferible marcar un libro antes que volver a usar el tiempo en releer un libro en busca de la información encontrada en una primera lectura del libro.

Rodrigo Vergara Rojas destacado docente chileno propone una técnica de recojo de información a través del siguiente proceso: lectura, subrayado, esquematizado y resumen del texto. Vergara señala que se debe iniciar con una visualización rápida del texto, para conocer superficialmente la temática; luego realizar dos lecturas, la primera sirve para conocer en toda su extensión el tema, enseguida realizar una segunda lectura donde se debe subrayar: palabras, frases o párrafos que sirvan para identificar las ideas principales y secundarias del texto.

El siguiente paso es esquematizar el texto considerando las ideas principales y secundarias, para finalmente elaborar el resumen donde lo principal es evitar el "copy and paste" Y realizar un resumen a partir del esquema pero con la construcción de un texto propio, es decir con sus palabras.

Tomemos el siguiente texto extraído de la lápida del Inca Garcilaso de la Vega:
El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria. Ilustre en sangre. Perito en letras. Valiente en armas. Hijo de Garcilaso de la Vega. De las Casas de los duques de Feria e Infantado y de Elisabeth Palla, hermana de Huayna Capac, último emperador de las Indias. Comentó La Florida. Tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios reales. Vivió en Córdoba con mucha religión. Murió ejemplar: dotó esta capilla. Enterróse en ella. Vinculó sus bienes al sufragio de las ánimas del purgatorio. Son patronos perpetuos los señores Deán y Cabildo de esta santa iglesia. Falleció a 23 de abril de 1616.


Luego de la lectura subrayamos lo siguiente:
El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria. Ilustre en sangre. Perito en letras. Valiente en armas. Hijo de Garcilaso de la Vega. De las Casas de los duques de Feria e Infantado y de Elisabeth Palla, hermana de Huayna Capac, último emperador de las Indias. Comentó La Florida. Tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios reales. Vivió en Córdoba con mucha religión. Murió ejemplar: dotó esta capilla. Enterróse en ella. Vinculó sus bienes al sufragio de las ánimas del purgatorio. Son patronos perpetuos los señores Deán y Cabildo de esta santa iglesia. Falleció a 23 de abril de 1616.

Esquematizamos:
1. Inca Garcilaso de la Vega
1.1. Escritor, Militar y Religioso
1.2. Hijo del Capitán Sebatían Garcilaso de la Vega y descendiente de la hermana de Huayna Cápac.
1.3. Autor de: "La Florida del Inca", "Los Comentarios Reales" y tradujo a León Hebreo.
1.4. Falleció en 1616.

Finalmente resumimos:
El Inca Garcilaso del Vega, escritor, militar y religioso mestizo peruano. Hijo del Capitán español Sebatián Garcilaso de la Vega y de una ñusta inca. Autor de "La Florida del Inca" y "Los Comentarios Reales"; tradujo a León Hebreo. Falleció en 1616.
Me parece excelente el modelo propuesto por Vergara, su aplicación es cuestión de práctica y además de recoger información fortalece el entendimiento, el análisis y la memoria del lector e investigador.

jueves, 8 de julio de 2010

¿Cómo construir una historia? by Ben Yábar

En esta primera entrega del año, no quiero iniciar sin antes indicarles caros lectores, que he rediseñado el blog con la finalidad que sea más atractivo y me ayude a envolverlos en él. Las publicaciones de las entradas tendrán al ocho como número elegido en tres entregas mensuales.


Como divulgador es necesario que se den por enterados, ¿Cómo se contruye una historia?, es decir, un texto pero, ¿Qué es un texto? según la Real Academia Española (RAE): "Es un enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos". Entonces una noticia es un texto; un capítulo de un libro es un texto, una carta es un texto, hasta un libro puede ser un texto. 

Hago propicio un paréntesis para señalarles que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (abreviado internacionalmente en inglés como Unesco) reconoce como libro al texto que contiene 49 a más páginas, no confundir con hojas, ya que una hoja contiene dos páginas. Y cuando un texto tiene menos de 49 páginas, éste debe considerarse un folleto.

Retornando a la conceptualización de la palabra texto, éste artículo no pretende ser una clase de linguistica, la que tendría que contemplar hasta siete condiciones de textualidad como lo señala  Wolfgang Dressler. Solo vamos a tomar la Coherencia y la Cohesión textual, las cuales son fundamentales al construir un texto.

La coherencia es la propiedad del texto, que permite elaborarlo como una entidad unitaria de manera que las diversas ideas aporten información relevante para llegar a la idea principal o al tema. Entonces cada capítulo de un libro es unitario y se interrelaciona con los demás capítulos, de la misma forma sucede con los párrafos y frases.

La cohesión es la condición que permite que el texto no presente repeticiones innecesarias y no resulte confuso para el receptor. Asimismo, las frases deben estár sintácticamente conectadas entre sí.

Presentaremos un texto falto de coherencia y cohesión Textual.

El 20 de junio de 1811 se realiza en Tacna el primer grito de independencia, acaudillado por Francisco Antonio de Zela y Arizaga. Francisco Antonio de Zela fue apoyado por criollos, mestizos e indígenas de Tacna, entre ellos los caciques Toribio Ara y Ramón Copaja tomaron los cuarteles virreinales,  Francisco Antonio de Zela, esperaba que las tropas rioplatenses vencieran en el Alto Perú, pero estas fueron derrotadas en Guaqui, lo que desmoralizó a los levantados, poco después fue sofocada la rebelión por la autoridad virreinal y Francisco Antonio de Zela enviado a la prisión de Chagres.

Los hermanos Paillardelli y Manuel Calderón de la La Barca se levantaron en 1813, contaban con el apoyo de los rioplatenses pero estos fueron derrotados en el Alto Perú, y las tropas de los hermanos Paillardelle y Calderón de la Barca en Camiara, llegando a su fin el levantamiento en pro de la independencia.   

A continuación presentamos el texto anterior, el mismo que se ha tenido el cuidado en su coherencia y cohesión textual.

El 20 de junio de 1811 se realizó en Tacna el primer grito de independencia, acaudillado por Francisco Antonio de Zela y Arizaga. El prócer fue apoyado por criollos, mestizos e indígenas de la ciudad, entre ellos los caciques Toribio Ara y Ramón Copaja. Los rebeldes tomaron los cuarteles virreinales,  Zela,esperaba que las tropas rioplatenses vencieran en el Alto Perú, pero estas fueron derrotadas en Guaqui, lo que desmoralizó a los levantados, poco después fue sofocada la rebelión por la autoridad virreinal y su líder, Zela, enviado a la prisión de Chagres.

Dos años después los hermanos Paillardelli y Manuel Calderón de la La Barca  fueron artífices del segundo grito de independencia de 1813, también contaron con el apoyo de los rioplatenses pero estos fueron derrotados en el Alto Perú, y las tropas de los insurrectos en Camiara, llegando a su fin el  segundo levantamiento de Tacna en pro de la independencia.   

Teniendo presente la coherencia y la cohesión textual se puede iniciar las construcciones de textos, llámense estos cuentos, novelas, crónicas, historias, cartas, documentos administrativos, etc. La siguiente entrega tendrá como tema: El aprovechamiento de un texto a través del procedimiento lectura - subrayado - esquema y resumen.  

viernes, 6 de noviembre de 2009

Bolivar en Tacna by Federico Barreto Bustíos

El Libertador llegó a Tacna de regreso de su viaje a el Alto Perú, a donde fue con el objeto principal de proclamar la constitución Boliviana.
Terminada su misión en el sur, Bolívar resolvió regresar a Lima, y el 1ro. de enero de 1826 partió de Chuquisaca para Arica por la vía del Desaguadero y en compañía de su secretario general y de su edecán Wilson. El resto de la comitiva siguió la ruta de Potosí. El Libertador atravesó el río Desaguadero por las cercanías de La Joya, trasmontó el Tacora y llegó a Tacna el 30 de enero, después de un mes de viaje a lomo de mula.

Grandioso recibimiento

La recepción que los tacneños tributaron al general venezolano fue verdaderamente grandiosa. Toda la población poseída de ardiente y patriótico entusiasmo, salió a recibirle hasta las afueras de la ciudad, llevando por delante a su alcalde, don José Santiago Basadre, padre de don Modesto Basadre, que fue largos años representante a congreso por Tacna, y abuelo de los señores Enrique y Carlos Basadre Stevenson, que viven actualmente en Lima, orgullosos con justicia de su ilustre abolengo.
En el barrio denominado "Alto de Lima" se había levantado vistosos arcos triunfales, bajo los cuales pasó el prócer aclamado frenéticamente por la multitud. Al atravesar el último arco fue obligado a detenerse para oír unos versos que en homenaje suyo declamó, de pie sobre una mesa, una niña de ocho años de edad llamada Asunta Falón. Bolívar oyó los versos sonriendo plácidamente, acarició a la chicuela y siguió su marcha hacia el centro de la ciudad, seguido de toda la población.

"Parece que lo viera"

Algunos años antes de ser expulsado de la ciudad cautiva por las autoridades chilenas, tuve la fortuna de oír de labios de la señora Falón -que ya no existe- una relación amplia y minuciosa de la entrada triunfal del Libertador a Tacna.
-Parece que lo viera- me decía con el júbilo pintado en el semblante. Montaba una hermosa mula ricamente enjaezada. Cubría su cabeza de ensortijado cabello con un sombrero jipijapa; llevaba poncho de lana de vicuña; pantalón de ante y botas altas con espuelas de oro. Le acompañaban dos caballeros y dos hombres de servicio; arrieros u ordenanzas, no sabría decirlo. Yo -agregaba doña Asunta- tenía entonces ocho años de edad y había ido hasta el barrio del "Alto de Lima" entre las alumnas de una escuela de primeras letras, cuya preceptora habíame encomendado la ardua labor de saludar al gran general Bolívar con unos versos compuestos no sé por quién. Para que cumpliera mi cometido me colocaron de pie sobre una mesa; y cuando el grupo de viajeros se detuvo para recibir la bienvenida del alcalde de la ciudad, yo dije los versos lo mejor que pude, recibiendo en recompensa una caricia del gran hombre. Todavía conservo en la memoria los primeros versos de la composición. Se los voy a repetir.

Y esto diciendo, la señora Falón alzó la voz, como 95 años antes, al saludar a Bolívar y dijo así;


¿Quién es este gran señor,
Supremo legislador
de la América honra y prez?
Simón Bolívar es.
Le llaman Libertador
y es que un mundo ha libertado
y al Perú libre ha dejado...

Pugnó la buena anciana por recordar el resto de la composición pero. fracasó en su empeño, y hubo de abandonarlo con visible contrariedad casi con pena.

Artículo publicado en la revista "Variedades" correspondiente a diciembre de 1924, cinco años antes de fallecer en Marsella el insigne poeta y "Cantor del Cautiverio", Federico Barreto Bustíos.


miércoles, 4 de noviembre de 2009

La Procesión de Tacna by Federico Barreto Bustíos

 
Fotografía de la procesión del estandarte, de 1901

Tacna y Arica -lo mismo que Alsacia y Lorena- han sido teatro durante su largo cautiverio de episodios interesantísimos que han hecho proverbial en todas partes el patriotismo inextinguible de los hijos de aquellas provincias. Desgraciadamente, en el Perú no ha habido un escritor que -a semejanza de Alfonso Daudet en Francia- haya eternizado esos sucesos en el libro para ejemplo de las generaciones venideras y también para honra y gloria del país.
Yo, que he nacido en Tacna y que he pasado allí mi niñez y parte de mi juventud, he sido testigo presencial de esos episodios que recuerdo siempre con orgullo. Un compañero de labores periodísticas me pide que narre alguna de esas anécdotas, y accedo a la demanda, a sabiendas de que mi relato no producirá en el ánimo de las personas que lo lean la honda impresión que sacudió mi espíritu cuando vi desarrollarse ante mis ojos la inesperada y conmovedora escena que voy a referir.
Ocurrió el caso en 1901. Era por entonces Intendente accidental de Tacna el general don Salvador Vergara, hombre impresionable y receloso que, durante su breve administración mantuvo siempre sobre las armas, lista para cualquier evento, a la guarnición militar que se hallaba a sus órdenes, como si esperara que un enemigo invisible atacara la plaza de un momento a otro.
Una institución tacneña muy antigua y muy prestigiosa: La Sociedad de Auxilios Mutuos "El Porvenir", quiso un día hacer bendecir en la iglesia parroquial un magnífico estandarte de seda, bordado en oro; pero, como en aquellos días habían prohibido las autoridades chilenas exhibir banderas peruanas en la ciudad, fue menester enviar una misión de socios a la intendencia a recabar el permiso correspondiente. La negativa del general Vergara fue rotunda.
-No quiero banderas en las calles- dijo. Provocan manifestaciones patrióticas y esas manifestaciones dan origen a contramanifestaciones que ponen en peligro el orden público. Y no hubo medio de hacerle variar la resolución.
Días después, ya en vísperas del 28 de julio, la Sociedad "El Porvenir", que deseaba celebrar de alguna manera el día de la patria, volvió a solicitar el permiso deseado, y el intendente volvió a denegarlo.
- Lleven el estandarte a la iglesia en una caja- dijo y en la misma forma vuelven con él al local de la Sociedad. Así nos ahorramos un conflicto.
Insistió la comisión, alegando que en Tacna todas las colectividades extranjeras, incluso la China, enarbolaban su bandera cuando les placía y que no era justo que sólo, los peruanos que estaban en suelo propio, se viesen privados de esta libertad.
Una idea extraña, sabe Dios de qué alcances posteriores, debió cruzar en ese momento por el cerebro del general Vergara, pues, cambiando repentinamente de tono, dijo:
-Tienen ustedes el permiso que solicitan; pero con la condición de que me garanticen, bajo responsabilidad personal, que al conducir la bandera por las calles, el pueblo peruano no hará manifestación alguna de carácter patriótico. Exijo, desde luego, de un modo concreto, que no haya aclamaciones, ni vivas, ni el más leve grito que signifique, ni remotamente, una provocación para el elemento chileno.
Los miembros de la comisión se miraron un tanto desconcertados, estimando, sin duda, demasiado aventurado el compromiso que se le imponía; pero, resueltos a todo, lo aceptaron, poniendo así en grave riesgo su responsabilidad.
-Está bien señor Intendente - dijo uno de ellos hablando por todos-. No se oirá un solo grito en las calles durante la procesión del estandarte.
Al día siguiente los diarios peruanos, a la vez que daban a conocer al público el grave compromiso contraído por la comisión, recomendaban eficazmente a los hijos del lugar que el día de la fiesta honraran con su actitud la palabra empeñada al mandatario de la provincia.
Los aprestos para la gran ceremonia, que debía realizarse una semana después, en el día de la patria, comenzaron desde luego con toda actividad en medio de la más intensa expectación pública.
La institución encargada de organizar el programa -conocedora del carácter altivo y rebelde de la gente de Tacna- abrigaba el íntimo temor de que la fiesta acabara en tragedia. Un viva al Perú, contestado con un viva a Chile, podía convertir las calles de la ciudad en un campo de batalla. En medio de esta incertidumbre, llegó, por fin, el 28 de julio.
En las primeras horas de la mañana, más de 800 miembros de la Sociedad "El Porvenir" condujeron a la iglesia de San Ramón -la principal de Tacna- el estandarte que había de bendecirse. Esta traslación se realizó, intencionalmente, por calles poco concurridas, a fin de evitar, en lo posible, que la hermosa bandera fuese conocida por el vecindario antes de la ceremonia. Comenzó ésta a las 10 con el concurso de casi la totalidad de la población peruana.

 
Iglesia de San Ramón, estuvo ubicada entre Inclán y Dos de Mayo

Las tres naves del templo estaban materialmente repletas de gente. Afuera, en el atrio y en las calles adyacentes, una multitud incontable aguardaba, impaciente, el fin de la fiesta religiosa para escoltar la bandera del cautiverio.
En el altar mayor oficiaba, auxiliado por dos diáconos, el cura vicario de la parroquia, doctor Alejandro Manrique -antecesor del célebre cura Andía, que poco después sacrificó su vida en servicio de la Patria.
Bendíjose el estandarte, cantóse un Te Deum solemne, y en seguida el vicario subió al púlpito y habló a la enorme concurrencia, exhortándola a mantener siempre latente en el alma el amor a Dios y a la Patria; a soportar con entereza las amarguras del cautiverio y a confiar sin desmayo en las reparticiones justicieras del porvenir.
Esta oración, intitulada "La Cruz y la Bandera" conmovió intensamente al auditorio. Terminada la ceremonia la concurrencia comenzó a abandonar el templo y a engrosar el inmenso gentío que se agitaba, imponente, en los alrededores. Al último, cuando ya no quedaba nadie en el interior de la iglesia, apareció en la puerta, sostenida en alto, hermosa y resplandeciente como nunca, la bandera blanca y roja del Perú.
Y entonces, en aquel instante solemne, ocurrió allí, en la calle llena de sol y apretada de hombres, mujeres y niños, de toda condición social, algo inesperado y grandioso; algo que no olvidaré nunca; algo que me hizo experimentar una de las emociones más hondas de mi vida. Apareció el estandarte en la puerta del templo, y las diez mil personas congregadas en el atrio y en las calles inmediatas se agitaron un momento y luego, sin previo acuerdo, como impulsados por una sola e irresistible voluntad, cayeron, a la vez, de rodillas extendiendo los brazos hacia la enseña bendita de la Patria.
No se oyó una exclamación, ni una sola exclamación ni el grito más insignificante. Sellados todos los labios por un compromiso de honor, permanecieron mudos. Y en medio de aquel silencio extraño y enorme que infundía asombro y causaba admiración, la bandera, levantada muy arriba, avanzó lentamente por en medio de aquel océano de cabezas descubiertas.
Y pasó la bandera y detrás de ella, como enorme escolta, avanzó el pueblo entero, y aquella procesión sin música ni aclamaciones siempre en silencio, siempre majestuosa- recorrió, imponiendo respeto y casi miedo, los jirones más céntricos de la ciudad cautiva.
En una bocacalle, un antiguo soldado del Campo de la Alianza, un hombre del pueblo invalidado por un casco de metralla se abrió paso, como pudo por entre la compacta muchedumbre, aproximándose al estandarte, besó con unción religiosa los flecos de oro de la enseña gloriosa. Y un enjambre de niños imitó luego al viejo soldado. Y ante aquel espectáculo, a la vez sencillo y sublime, tuve que apretar los ojos para contener las lágrimas. Al paso del cortejo -en el cual el gentío parecía transfigurado por el dolor y el patriotismo- los transeúntes se descubrían pálidos de emoción y hasta los oficiales y soldados chilenos, visiblemente impresionados, levantaban maquinalmente la mano a la altura de sus gorras prusianas en actitud de hacer el saludo militar.
Hace largos años que presencié este episodio. En el tiempo transcurrido hasta ahora, sucesos de toda índole han impresionado fuertemente mi espíritu; pero ninguno lo repito -ha dejado huella más honda que éste en mi corazón.
Ahora, al evocarlo después de tanto tiempo, pasan por mi memoria otras anécdotas patrióticas ocurridas en nuestras provincias irredentas, y mi ánimo se conforta y crece mi confianza en la salvación de esos pueblos, dignos mil veces de un gran porvenir, y siento orgullo, grande y legítimo orgullo de haber nacido en Tacna.

Federico Barreto, revista Variedades, diciembre de 1924.

 
Federico y José María Barreto

Experiencia que el "Cantor del Cautiverio" le tocó vivir y, que ahora comparto con ustedes

martes, 2 de diciembre de 2008

Emblema de la Compañía de Bomberos "Jorge Martorell Flores" 72


Emblema, diseñado el año 2000 por el entonces Teniente CBP Juan Manuel Lostaunau Arangoitia y los Subtenientes CBP Milton Núñez Urrutia, José Bottger Albengrin y Ben Yábar Vega; el arte final estuvo a cargo del publicista Alan Loayza Calderón.

El diseño del emblema está de acuerdo con la Cruz de Malta símbolo característico de los cuerpos de bomberos a nivel mundial, el verde representa al color de la compañía; en el centro del emblema se aprecia los colores patrios que simboliza que primero está la patría; también en el centro se encuentran la fuente y el arco parabólico de la ciudad, que simbolizan a nuestra querida Tacna; Asimismo observamos el número 72, que identifica el correlativo de fundación del cuartel a nivel nacional y que se convierte en nuestra marca como bomberos.

En la parte superiór de la cruz de malta se encuentra el apellido Martorell, que perteneció al ilustre comandante de bomberos, personaje que después de la reorganización de la compañía Tacna Nº 1 fue su primer comandante, en el lado derecho de la cruz de malta, se aprecia, un bichero, una escalera y un rayo los dos primeros elementos que caracterízan la lucha contraincendios y el tercero simboliza las rapidez con que los bomberos intervienen ante una emergencia, en el lado izquierdo está el logo de la respuesta frente a emergencias con materiales peligrosos, que es una especialización de la compañía y finalmente en la parte inferiór se encuentra los datos de fundación de la segunda compañía de bomberos de la ciudad (Es decir de la etapa post cautiverio, pues, se encuentra en investigación la creación de la segunda compañía de bomberos en la etapa del cautiverio).

martes, 22 de julio de 2008

Historia de los bomberos de la ciudad de Tacna

Si bien la presencia oficial de la primera compañía de bomberos de la ciudad de Tacna, data del 19 de julio de 1931 como fecha de re-fundación. Fue el año de 1887 en que se crea la primera compañía de bomberos de Tacna, denominada Tacna Nº 1, y que se puede verificar con la presente fotografia que debió ser tomada por el fotografo Anda, entre 1887 y 1900. En la parte superior de la fotografía podemos apreciar a la entonces inconclusa iglesia matriz denominada así por los tacneños de la época, y que hoy se conoce como catedral, asimismo, las edificaciones del lado derecho ya no existen y hoy en día, se ubica la prolongación del paseo cívico de la ciudad.

La referida fotografía debió ser tomada luego de un ejercicio, que normalmente los voluntarios de las compañía de bomberos solían practicar los fines de semana en la plaza de armas, ante la mirada atenta de la población.

Si nos detenemos a apreciar esta otra fotografía, que corresponde a la procesión de la bandera realizada el 28 de julio de 1901, como parte de la celebración del aniversario patrio durante la ocupación chilena, observaremos un desarrollo en cuanto a las edificaciones y de la misma forma en cuanto al crecimiento de los árboles de la plaza con lo que podremos deducir que esta fotografía es posterior a la anterior.

Durante la etapa de investigación que he venido realizando existe una información que lamentablemente se ha perdido en el archivo departamental de Tacna, es con referencia al acta de fundación de la compañía de bomberos Tacna Nº 1, pues no existe el acta; tampoco figura en los libros notariales de la época, ni mucho menos en las colecciones incompletas de los diarios y periódicos correspondiente al año 1887. La esperanza mía es poder requerir de la información faltante en el Archivo Nacional de Santiago de Chile, en donde debe estar la información perdida por haberse creado la compañía de bomberos durante el régimen chileno

Recientemente, tuve el grato placer de conocer e intercambiar información con el investigador y bombero chileno Carlos Carvajal Araya co-autor junto a Horacio Rodríguez McKenna, del libro "Valparaiso, 1851" que trata sobre la historia del cuerpo de bomberos de Valparaiso, con la ayuda de él podré constatar la información con respecto a la fecha exacta de la fundación de la primera compañia de bomberos de Tacna que debió realizarse entre febrero y abril de 1887 y finalmente sostener la tesis Masón-Bombero, como parte del origen de la compañía de bomberos en Tacna y de las instituciones que se crearon para conservar la peruanidad, durante el periodo de cautiverio.